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miércoles, 28 de marzo de 2012

Salud y Felicidad. La Temperancia. Video

¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 1 Cor 6:19


¿Puede el Espiritu Santo morar en nuestro cuerpo?


El  Dr. Steven Dence nos presenta esta hermosa serie llamada salud y felicidad, la idea de 
esto es reconocer que junto a Nuestro Creador podemos estar bien anímicamente, no tanto en lo espiritual sino Glorificar a Dios con nuestro cuerpo y nuestras comidas "sanas" recordando que nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo.


Video 5: Temperancia

Salud y Felicidad. El Agua. Video interesante

¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 1 Cor 6:19


¿Puede el Espiritu Santo morar en nuestro cuerpo?


El  Dr. Steven Dence nos presenta esta hermosa serie llamada salud y felicidad, la idea de 
esto es reconocer que junto a Nuestro Creador podemos estar bien anímicamente, no tanto en lo espiritual sino Glorificar a Dios con nuestro cuerpo y nuestras comidas "sanas" recordando que nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo.


Video 4: El Agua

jueves, 15 de marzo de 2012

La Salud y la Palabra de Dios


Cuando hoy se hace referencia a la Biblia, muchas personas mal informadas la dejan a un lado de inmediato como si no mereciera su atención.
Rehúsan abrir sus mentes y admitir que hace miles de años decía lo que el hombre moderno ha aprendido recientemente o todavía le queda por aprender. Esto es cierto referente a los sucesos mundiales, el gobierno, la astronomía, el medio ambiente, la historia natural, la fisiología o la psicología.
Sucede lo mismo con las enfermedades.
LA BIBLIA es un libro de vida. Ningún otro texto o colección literaria tiene una aplicación tan amplia a tantos aspectos de la vida. La buena salud se relaciona con la vida, así que no debería sorprendernos que la Biblia contenga principios referidos precisamente a la salud.
Menciona varias enfermedades, como la lepra, las hemorroides, la hidropesía y las enfermedades estomacales. (Deuteronomio 24:8; 28:27; Lucas 14:2; 1 Timoteo 5:23.)
Si bien la Biblia no se escribió con el propósito principal de instruirnos sobre las enfermedades físicas, la información que proporciona es científicamente exacta y es útil repasarla.
El cuerpo humano era algo sorprendente para el salmista de la antigüedad, que escribió sobre él: “Porque tú [el Creador] produjiste mis riñones; me tuviste cubierto en resguardo en el vientre de mi madre. Te elogiaré porque de manera que inspira temor estoy maravillosamente hecho. Tus obras son maravillosas, como muy bien percibe mi alma. Mis huesos no estuvieron escondidos de ti cuando fui hecho en secreto, cuando fui tejido en las partes más bajas de la tierra. Tus ojos vieron hasta mi embrión, y en tu libro todas sus partes estaban escritas, respecto a los días en que fueron formadas y todavía no había una entre ellas”. (Salmo 139:13-16.)
Aunque el embrión está protegido en la oscuridad de la matriz, el Creador lo ve formarse y ve cómo crecen los huesos. Para él, “lo mismo daría que la oscuridad fuera luz” (versículo 12). Nada está escondido del Creador. En términos médicos, el embrión está protegido de la madre por la placenta, y por eso el organismo no lo rechaza como si se tratara de un cuerpo extraño. Sin embargo, este salmo no expresa un principio médico, sino espiritual, a saber, que el Creador lo ve todo, incluso en la oscuridad de la matriz.
‘Todas las partes de nuestro cuerpo están escritas’ en el código genético del cigoto fertilizado en el útero materno desde la concepción. Además, el momento en que se formará cada una de ellas según un orden prescrito viene determinado por los muchos relojes biológicos programados en los genes.
El salmista David no conocía todos los detalles científicos, pero el Hacedor, quien le inspiró la escritura de este salmo, sí los conocía, pues ha sido el Creador del hombre. Los críticos de la Biblia niegan la autoría de David, pero hasta ellos tienen que fechar la escritura de los salmos siglos antes de Cristo.

La Biblia enfatiza la prevención
Cuando se repasan las leyes que Dios dio a Moisés quince siglos antes de Cristo, se aprecia la importancia fundamental que la Ley confirió a la prevención en el cuidado de la salud.
Por ejemplo, Deuteronomio 23:13 dice: “Y debes tener disponible una estaca junto con tus útiles, y tiene que suceder que cuando te agaches fuera, entonces tienes que cavar un hoyo con ella y volverte y cubrir tu excremento”. Esta norma sobre cómo eliminar los desechos fecales era una medida preventiva muy avanzada que los protegía de enfermedades que pueden transmitirse mediante las moscas, como la salmonelosis, la shigelosis, fiebres tifoideas y muchos otros tipos de disenterías, que todavía se cobran miles de vidas en lugares donde no se toman estas medidas.
El capítulo 11 de Levítico hace patente que las enfermedades pueden transmitirse mediante insectos, roedores y, lo que es más importante, agua contaminada. Esto confirma indirectamente el principio de que los microorganismos son los causantes de las enfermedades, y demuestra que la Biblia se adelantó milenios a los descubrimientos de científicos como Leeuwenhoek (1683) o Pasteur (siglo XIX). Lo mismo podría decirse de la cuarentena, prescrita en el capítulo 13 de Levítico para los casos de lepra.
Las prohibiciones dietéticas que se registran en Levítico 11:13-20 incluyen a predadores, como, por ejemplo, las águilas, las águilas pescadoras, los búhos y las rapaces, como el cuervo y el buitre.
Estos animales están en el nivel superior de la cadena alimentaria, por lo que concentran gran cantidad de toxinas. Los animales que se encuentran en los niveles inferiores de esta cadena ingieren las toxinas en dosis insignificantes, mientras que los de los niveles superiores las acumulan en dosis concentradas. La ley mosaica permitía comer algunos animales vegetarianos que no pertenecían a una cadena alimentaria que concentrase toxinas.
Algunas carnes prohibidas albergaban parásitos enquistados, como los causantes de la triquinosis.
La prohibición bíblica del uso inadecuado de la sangre, contenida en varias partes de la ley mosaica, ahora, después de tres mil quinientos años, resulta tener un buen fundamento médico. (Génesis 9:4; Levítico 3:17; 7:26; 17:10-16; 19:26; Deuteronomio 12:16; 15:23.) Esta restricción se repite en las Escrituras Griegas Cristianas en Hechos 15:20, 29 y 21:25.
La medicina intenta reducir al mínimo o eliminar por completo el uso de sangre donada en la diálisis del riñón, las bombas pulmón-corazón y la cirugía general. Las muchas formas de hepatitis, el SIDA, la infección por citomegalovirus y miles de enfermedades transmitidas por la sangre constituyen advertencias siniestras para los sabios mundanos que rechazan las normas divinas.
El ejercicio es vital para la buena salud, y la Biblia reconoce sus beneficios.
La práctica de veinte minutos de ejercicio activo por lo menos tres veces a la semana puede reducir el riesgo de enfermedades cardiacas y circulatorias. Incrementa la forma protectora HDL del colesterol, mejora el nivel energético y aumenta la flexibilidad y la sensación de bienestar. Aunque la Biblia reconoce el valor del ejercicio, lo coloca en un lugar secundario con respecto a algo más importante, el cultivo de la espiritualidad: “Porque el entrenamiento corporal es provechoso para poco; pero la devoción piadosa es provechosa para todas las cosas, puesto que encierra promesa de la vida de ahora y de la que ha de venir”. (1 Timoteo 4:8.)
Las leyes morales de la Biblia son una protección básica contra las enfermedades de transmisión sexual, que sin duda ya existían entonces, aunque no se habían identificado o quizás los científicos ni siquiera sospecharon de su existencia durante siglos. (Éxodo 20:14; Romanos 1:26, 27; 1 Corintios 6:9, 18; Gálatas 5:19.)

Reconocida durante muchos siglos
Hipócrates fue un médico griego que vivió en los siglos V y IV antes de Cristo al que se ha llegado a conocer como el “padre de la medicina”, pero unos mil años antes Moisés escribió gran parte de lo que la Biblia dice sobre las enfermedades. Sin embargo, es significativo que una carta de un médico publicada en la revista The AMA News decía: “Los mejores investigadores médicos que se ocupan ahora de los trabajos más interesantes llegan a la conclusión de que la Biblia es un libro científico muy exacto. [...] Los hechos biológicos, el diagnóstico, el tratamiento y la medicina preventiva según se presentan en la Biblia son mucho más avanzados y confiables que las teorías de Hipócrates, muchas de las cuales todavía no se han probado y algunas son claramente inexactas”.
El doctor A. Rendle Short destaca en su libro The Bible and Modern Medicine (La Biblia y la medicina moderna) que las leyes sanitarias de los pueblos vecinos de Israel eran muy elementales, si es que acaso existían, y a continuación añade: “Lo más sorprendente es que en un libro como la Biblia, que no se tiene por científico, aparezca un código sanitario, y es igualmente sorprendente que una nación que acababa de salir de la esclavitud, a la que sus enemigos habían atacado repetidamente y que había ido al cautiverio más de una vez, tuviera un código sanitario en su conjunto de leyes tan sabias y razonables”.

Problemas psicosomáticos
La Biblia ha resultado estar adelantada a su tiempo en cuestiones médicas al reconocer la importancia del componente psicosomático de algunas enfermedades mucho antes de que esta idea se aceptase normalmente en la medicina. Además, la explicación bíblica del papel de la mente en la manifestación de las enfermedades físicas sigue siendo un modelo de entendimiento claro. Proverbios 17:22 afirma: “Un corazón que está gozoso hace bien como sanador, pero un espíritu que está herido seca los huesos”. Aquí no se emite ningún juicio crítico, solo se constata un hecho. No se aconseja a la persona afligida que se anime, como si eso fuera tan simple.
Una actitud positiva puede ayudar; la preocupación es algo negativo y perjudicial. “La solicitud ansiosa en el corazón de un hombre es lo que lo agobia, pero la buena palabra es lo que lo regocija.” (Proverbios 12:25.) Merece la pena meditar sobre Proverbios capítulo 18, versículo 14: “El espíritu de un hombre puede soportar su dolencia; pero en cuanto al espíritu herido, ¿quién puede aguantarlo?”. El texto sugiere que la capacidad de una persona para aguantar un cierto grado de enfermedad física podría incrementarse si buscase el apoyo de su fuerza espiritual.
El psiquiatra James T. Fisher declaró lo siguiente sobre el valor psicológico del Sermón del Monte de Jesús: “Si hubiera que hacer un resumen completo de todos los artículos de peso escritos por los psicólogos y psiquiatras más cualificados en el tema de la higiene mental -si se combinaran y refinaran y se eliminara el exceso de palabrería-; si se cogiera lo esencial y dejáramos a un lado la paja, y si tomáramos todas estas joyas del conocimiento científico puro para que el más hábil de los poetas las expresara de forma concisa, tendríamos una versión pobre e incompleta del Sermón del Monte. Y perdería muchísimo en la comparación”. (A Few Buttons Missing, página 273.)
Los sentimientos psicosomáticos pueden influir en nuestro estado físico, pero esto en sí mismo no significa que no haya una enfermedad física real. Por lo tanto, es importante que en primer lugar se intente atender las necesidades físicas y como mínimo reconocer la enfermedad, mientras que al mismo tiempo se fomenta una actitud mental y espiritual positiva, que ayudará a la persona a aguantar. Esto cobra una importancia especial cuando quizás no haya disponible un tratamiento definitivo para la enfermedad en este sistema de cosas.
Tras el pecado de Adán, la muerte llegó a ser una realidad genética inevitable para todos los humanos. (Romanos 5:12.) Por lo tanto, normalmente no sería apropiado atribuir la enfermedad específica de un individuo a su estado espiritual. Es importante tener en cuenta este hecho al tratar a personas enfermas que se encuentran en un estado emocional débil.

El papel del médico
¿Cómo deberían ver los cristianos a los médicos y la medicina actuales? Cuando se examina la Biblia, no se halla base para poner a los médicos en un pedestal o para pensar que la tecnología médica es la única esperanza de obtener buena salud. Más bien, hay pruebas de lo contrario. Marcos nos refiere el caso de “una mujer que padecía flujo de sangre” desde hacía muchos años, a la que “muchos médicos le habían hecho pasar muchas penas, y ella había gastado todos sus recursos y no se había beneficiado, sino que, al contrario, había empeorado”. (Marcos 5:25-29.) Aunque este trastorno tan frecuente suele tratarse satisfactoriamente hoy día, muchas enfermedades todavía no tienen cura, y constantemente se descubren un gran número de enfermedades nuevas para las que se carece de tratamiento.
Sin embargo, la Biblia no apoya la postura opuesta adoptada por los que creen que la práctica tradicional de la medicina tiene poco o ningún valor. Algunos bajan al médico del pedestal para ponerse ellos mismos o para colocar cualquier otro remedio que no sea médico y que quizás esté de moda. Cuando en Colosenses 4:14 se llama a Lucas el médico “amado”, no hay duda de que se alude a sus aptitudes espirituales más bien que a sus habilidades médicas. Sin embargo, el privilegio de que disfrutó al escribir bajo inspiración parte de las Sagradas Escrituras no se le hubiera otorgado a alguien cuya práctica médica fuera poco ética o contraria a la Biblia.
Algunos datos sugieren que Lucas practicaba medicina moderna para su época, pues utilizó terminología y descripciones médicas que sugieren la influencia de Hipócrates. Cierto es que Hipócrates no acertó siempre, pero intentó introducir la lógica en la práctica médica y denunció la superstición y las teorías médicas pseudo religiosas. Además, la sencilla ilustración de Jesús registrada en Lucas 5:31 -”los que están sanos no necesitan médico, pero los que se hallan mal sí”- hubiera tenido poco valor si no se aceptase que los médicos de la época podían curar hasta cierto grado las enfermedades.
No hay base bíblica para adoptar el punto de vista extremado de condenar el uso de antibióticos, antisépticos o analgésicos cuando sean necesarios. Jeremías 46:11 y 51:8 hablan de un bálsamo de Galaad, que quizás tenía propiedades analgésicas, así como valor antiséptico. No hay una posición bíblica o doctrinal contra tomar medicinas.
Sin embargo, las cantidades masivas de antibióticos no han podido acabar con la exposición continua a enfermedades contagiosas que portan las moscas, los mosquitos y los caracoles, la principal causa de muerte en todo el mundo.
Los profesionales de la salud han tenido que retroceder en sus planteamientos y comenzar por los principios bíblicos fundamentales relacionados con la eliminación de los excrementos, la protección de los suministros de agua, el control de los insectos portadores y el tomar precauciones en los contactos con otras personas y de las manos con la boca.
Hace bastante poco, en la década de los setenta, se advirtió a los médicos y las enfermeras mediante carteles en los lavabos y sobre las camas de los pacientes: “Lavarse las manos”, el factor más importante para impedir que se propague la enfermedad.

Unas palabras de advertencia
Las personas que dan consejos sobre la salud -sean médicos, quiroprácticos, homeópatas o amigos bien intencionados, pero posiblemente mal informados- afrontan una responsabilidad importante cuando aconsejan a cualquiera sobre su mala salud.
Esto es así en particular si el consejo que dan es peligroso o evita, retrasa o tiene prejuicio en contra de asistencia que con frecuencia ha sido efectiva.
En la Biblia se aconseja claramente a los médicos y a los que acuden a ellos que eviten la magia y el espiritismo en lo que pudiera ser una búsqueda personal desesperada de ayuda. Recuerde Proverbios 14:15: “Cualquiera que es inexperto pone fe en toda palabra, pero el sagaz considera sus pasos”.
¿Son prácticos para conservar la salud hoy los principios que enuncia la Biblia? Al igual que el objetivo principal de la ley mosaica era la prevención, del mismo modo las medidas preventivas hoy han resultado ser mucho más útiles que las que se centran únicamente en el tratamiento de la enfermedad. La lección que subyace tras el intento de la Organización Mundial de la Salud por llevar a efecto tratamiento sanitario moderno en los países subdesarrollados es este: “Es mejor prevenir que curar”.
En suma, un cristiano debe tener un punto de vista respetuoso y previsor respecto a la salud con la meta de usarla de la mejor manera para la gloria de Dios y el adelanto de la gozosa obra del Reino. Y la promesa que se cumplirá bajo este Reino será: “Ningún residente dirá: ‘Estoy enfermo’”. (Isaías 33:24.)


Fuente: jovenes-cristianos

miércoles, 15 de febrero de 2012

Salud y Felicidad. Luz Solar. Video

¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 1 Cor 6:19


¿Puede el Espiritu Santo morar en nuestro cuerpo?


El  Dr. Steven Dence nos presenta esta hermosa serie llamada salud y felicidad, la idea de 
esto es reconocer que junto a Nuestro Creador podemos estar bien anímicamente, no tanto en lo espiritual sino Glorificar a Dios con nuestro cuerpo y nuestras comidas "sanas" recordando que nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo.


Video 3: Luz solar

lunes, 6 de febrero de 2012

Salud y Felicidad. Aire puro. Video

¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? 1 Cor 6:19


¿Puede el Espiritu Santo morar en nuestro cuerpo?


El  Dr. Steven Dence nos presenta esta hermosa serie llamada salud y felicidad, la idea de 
esto es reconocer que junto a Nuestro Creador podemos estar bien anímicamente, no tanto en lo espiritual sino Glorificar a Dios con nuestro cuerpo y nuestras comidas "sanas" recordando que nuestro cuerpo es el templo del Espíritu Santo.


Video 2: Aire

miércoles, 15 de junio de 2011

Videos de salud muy interesantes



Oscar Sande: Licenciado en Biologia y Nutricionista. Nos presenta esta hermosa serie sobre el régimen pro salud, el cual te llevará por los rincones del cuerpo humano y la consagración total del templo del Espíritu Santo, para su limpieza y poder vivir mas años de vida en este mundo tan malogrado con la contaminación y el mal hábito de la comida.



Fuente: ministerio-m3a

jueves, 2 de junio de 2011

Salud Plena


La modernidad, con todas sus conveniencias, parece estar creando nuevos tipos de enfermedades. La falta de ejercicio, el procesamiento de alimentos y el uso de innumerables sustancias químicas, combinados con la falta de sueño y el aumento del estrés cotidiano, atentan contra el bienestar básico de muchísimas personas.


La medicina produce milagros extraordinarios con la ayuda de la tecnología y la farmacología, pero muy a menudo comete la omisión de tratar al paciente como un organismo unidimensional, y dice muy poco sobre la nutrición, el estilo de vida o el equilibrio mental y emocional del individuo. Se tratan los síntomas y se descuida el bienestar total de la persona. Por eso tantas personas se quejan de sentirse “mal”: cansadas, faltas de energía, adoloridas de una cosa u otra, o deprimidas.

Este malestar general que a tantos afecta no puede curarse con una pastilla tres veces al día, sino que requiere cambios en todas las áreas de la vida. Felizmente, es posible analizar los principios fundamentales que producen la buena salud. Veamos algunos:

1.Atienda sus necesidades emocionales. La manera en que pensamos es el aspecto más importante en la salud.

2.Respire bien. Llene todo su tórax en periodos de respiración profunda.

3.Tome bastante agua. Se sugiere tomar la mitad del peso corporal en libras, en onzas de agua pura. Por ejemplo, si usted pesa 180 libras, debiera tomar 90 onzas líquidas de agua (unos diez vasos).

4.Coma de acuerdo con su tipo metabólico. Seleccione alimentos integrales o enteros, no procesados, orgánicos si es posible.

5.Acuéstese temprano. Conviene acostarse tan pronto pueda después que se haga de noche. Las horas de la noche son para dormir.

6.Haga ejercicio todos los días. Nuestro cuerpo necesita actividad física para estar saludable.

7.Aminore su ritmo de actividades. Tome tiempo para disfrutar de la compañía de otras personas. Salga de la ciudad. Disfrute de alimentos preparados sin apuros.1

Otra lista similar, conocida desde el siglo XIX, propone ocho remedios naturales: el sol, el aire puro, el agua (por dentro y por fuera), el reposo, la temperancia, la buena alimentación y la confianza en Dios. Comentemos los últimos tres:

La temperancia. Se refiere a abstenerse de sustancias dañinas, incluyendo el tabaco, las drogas, el alcohol. También incluye el principio de usar con moderación aquello que es bueno. Las dietas que limitan la variedad de los alimentos generalmente son perjudiciales. Todos hemos escuchado sobre los ayunos de limonada, piña o jugo de piña o las dietas ricas en proteína como la Atkins o Southbeach.

La buena alimentación. Conviene comer una dieta balanceada, con alimentos de los tres grupos principales: frutas, proteínas y carbohidratos. Evitar el exceso de grasa y de azúcar. El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos ofrece los siguientes consejos generales:

•Consuma la mitad de los alimentos en granos integrales.

•Varíe las verduras.

•Enfatice el consumo de frutas.

•Coma alimentos ricos en calcio.

•Escoja proteínas bajas en grasas

•Encuentre el equilibrio entre lo que come y su actividad física.

La confianza en Dios. Este remedio natural es ignorado por muchos expertos en la salud, y puede ser un elemento importante en la obtención del bienestar general. Incluso muchos creyentes separan las áreas de la salud espiritual de la física, y descuidan la estrecha conexión entre ambas. En primer lugar, conviene considerar que Dios mismo se interesa en nuestra salud total. El apóstol Juan escribió: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3 Juan 2).

¿De qué concepto de salud se está hablando? Aunque algunos dicen que salud se refiere a la ausencia de enfermedades, este versículo menciona el concepto de la prosperidad, por lo tanto se trata de algo más que ausencia de enfermedades. Se refiere a estar bien, a vivir en prosperidad física, mental y espiritual.

Según la Biblia, nuestro cuerpo es “templo del Espíritu Santo” (1 Corintios 6:19); por lo tanto, no debe ser contaminado por hábitos que lo enferman. Tenemos el deber de hacer todo lo que podamos para mantener nuestro cuerpo en la mejor condición; lo que implica que debiéramos esforzarnos por aprender acerca de las leyes de la salud y la manera en que el cuerpo funciona.

El hombre es una unidad indivisible

El apóstol Pablo expresó otro concepto bíblico importante: “Y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo” (1 Tesalonicenses 5:23).

La Biblia enseña la unidad indivisible de lo físico, lo mental y lo espiritual del ser humano. Dios no deja fuera ninguno de estas áreas cuando se trata de bendecirnos y santificarnos. Esto implica que la interacción entre estas áreas de la vida es sumamente importante, y muchos de los males actuales se deben a algún problema relacionado con esta interacción.

He aquí un ejemplo: el insomnio. Las dificultades para dormir pueden deberse a múltiples factores físicos, mentales o espirituales. Las personas con trabajos sedentarios que no realizan suficiente actividad física, a menudo duermen mal y esto les causa malestares físicos y mentales. Uno de los mejores antídotos contra el insomnio es el ejercicio físico. Pero a veces el insomnio puede deberse a los sentimientos de culpa o a los resentimientos albergados profundamente en el corazón.

Otro problema bastante común es la falta de energía. Muchas personas, que gozan de una salud bastante buena, se sienten cansadas casi siempre y se fatigan fácilmente. En este caso se recomienda practicar más ejercicio, ya sea correr, andar en bicicleta, practicar la calistenia o caminar. Una causa espiritual podría ser la falta de propósito o hastío.

La Biblia también nos da un consejo de importancia vital respecto de la salud mental. “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad” (Filipenses 4:8). Aquí se nos recomienda ejercitar la mente en buenos pensamientos, a buscar y apreciar aquello que calma nuestra mente y eleva nuestro espíritu.

Debemos rodearnos de personas y elementos positivos. También cuidemos lo que entra a nuestra mente por medio de la lectura y los medios de comunicación, incluyendo la Internet. Hoy sabemos que hay una relación entre la salud mental y el bienestar físico.

Muchas enfermedades mentales pueden deberse a atropellos o desequilibrios en las áreas emocionales o espirituales de la vida humana. Los grandes conceptos bíblicos del amor incondicional y el perdón de Dios pueden ser muy útiles en el tratamiento de muchos males.

Podemos y debemos pedirle a Dios que renueve nuestras fuerzas, pero no olvidemos que sus bendiciones deben alcanzar todo lo que somos. Vivir de una manera que favorece ciertos aspectos de la vida y descuida otros, no guarda coherencia con el plan de Dios.

Hay una expresión norteamericana cuyo sentido se traduce bien a cualquier idioma: Use it or lose it. “Úselo o piérdalo”. Su sabiduría es innegable en cualquier área de la vida. La mente, el cuerpo y el espíritu pueden atrofiarse si no se los ejercita o cultiva. Dios desea que nuestro ser sea un instrumento santificado a través del cual lo servimos a él y a nuestros semejantes.

por Miguel A. Valdivia

Fuente: el centinela junio 2011

miércoles, 25 de mayo de 2011

La nuez, un alimento nutritivo y saludable


Estudios han demostrado que los frutos secos, en particular los de cáscara dura, son alimentos muy nutritivos y buenos para la salud, en particular para el bienestar del corazón.Ahora, una nueva investigación centrada en los frutos de cáscara dura encontró que, entre ellos, la nuez es un producto natural "casi perfecto" por su alto nivel de antioxidantes y proteínas.

Además de sus beneficios nutricionales, estos productos contienen altos niveles de polifenoles, compuestos químicos antioxidantes que ayudan al organismo a contrarrestar los efectos de las moléculas que causan oxidación y dañan a las células.

Estudios pasados sugieren que el consumo regular de estos frutos secos puede reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, determinados tipos de cáncer y diabetes tipo 2.

• Más y mejores antioxidantes

Según los científicos de la Universidad de Scranton, Pensilvania (EE.UU.), entre todos los frutos secos de cáscara dura las nueces contienen una combinación de antioxidantes mayor en número y calidad que cualquiera de ellos.

El estudio (Walnuts are top nut for heart-healthy antioxidants) -que fue presentado durante la Reunión Anual de la Sociedad Química Estadounidense- analizó los niveles de nutrientes en nueve tipos de frutos de cáscara dura: las nueces, pistachos, almendras, cacahuates (maníes), nuez de Brasil, piñones, anacardo (castaña de cajú o nuez de la India en distintos países), macadamias y pacanas.

Todos estos productos son ricos en nutrientes como vitamina E, minerales, y ácidos grasos monoinsaturados y ploiinsaturados.

Los científicos encontraron que la nuez contenía más antioxidantes polifenoles que cualquier otro fruto.

"Hallamos que está por encima de los manís, las almendras, las pacanas, los pistachos y otras nueces", afirma el doctor Joe Vinson, quien dirigió el estudio.

"Un puñado de nueces contiene casi dos veces más antioxidantes que una cantidad equivalente de otro fruto seco de cáscara dura que se consume comúnmente".

"Pero lamentablemente la gente no come suficientes nueces. Y este estudio muestra que se debe ingerir más de este producto como parte de una dieta sana", añade el investigador.

• Grasas "buenas"

El doctor Vinson encontró que las nueces no sólo contienen más antioxidantes que otros frutos secos, sino que además los antioxidantes que contiene son mucho más poderosos y potentes.

Por ejemplo, los polifenoles antioxidantes de la nuez son entre cuatro y 15 veces más potentes que la vitamina E, que -se sabe- es muy beneficiosa por sus poderosos efectos antioxidantes.
Otra ventaja para elegir a la nuez como una fuente de antioxidante, dice el doctor Vinson, es que no suele comerse tostada como otros frutos secos.

"El calor que se desprende al tostar el fruto por lo general reduce la calidad de sus antioxidantes", afirma.

"La gente come nueces crudas y sin tostar, y así se obtiene toda la efectividad de esos compuestos", agrega.

Una creencia equivocada sobre estos productos, por la cual no se suelen comer grandes cantidades de ellos, es que se piensa que engordan por su alto contenido de calorías y grasas.

Pero tal como señala el doctor Vinson, "las nueces contienen grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas, que son 'grasas buenas', y no contienen las dañinas grasas saturadas que pueden causar estrechamiento de las arterias".

Y para completar sus beneficios como alimento "casi perfecto", las nueces son una fuente rica de proteínas de alta cantidad, que según los investigadores pueden sustituir a la carne, además de vitaminas, minerales, fibra y están libres de lácteos y gluten.

Según el doctor Venison, basta con comer unas siete nueces al día para obtener todo el potencial de los beneficios a la salud de estos productos. *

► Las nueces ayudan a reducir el colesterol

El consumo de nueces podría ayudar a reducir los niveles de colesterol en la sangre, afirman los científicos.



La investigación de la Universidad de Loma Linda, en California, Estados Unidos, revisó 25 estudios en los que participaron unas 600 personas en siete países.
Los científicos hallaron que quienes consumían una bolsa pequeña de nueces al día redujeron en 7,4% sus niveles de colesterol.

Por eso, creen que las nueces ayudan a prevenir la absorción del colesterol, de modo que estos alimentos deben formar parte de una dieta sana.

El colesterol -o lipoproteínas- es una sustancia que produce el hígado a partir de los alimentos grasosos que comemos.

Aunque es muy importante para el funcionamiento normal del organismo, los niveles excesivamente altos de este elemento en la sangre pueden tener efectos graves en la salud.

• Riesgo para el corazón

La evidencia científica demuestra que los altos niveles de colesterol pueden causar estrechamiento de las arterias y aumentar el riesgo de un infarto o derrame cerebral.

También se ha demostrado en el pasado que el consumo regular de nueces o frutos secos tiene beneficios para la salud, porque estos productos son ricos en proteínas, ácidos grasos insaturados, fibras, minerales, vitaminas y otros compuestos como antioxidantes y fitoesteroles.

Pero la nueva investigación -publicada en Archives of Internal Medicine (Archivos de Medicina Interna)- intentó establecer cuál es su impacto preciso en el estado cardiovascular.

Las personas involucradas en el estudio consumieron, en promedio, 67 gramos de nueces al día durante un período de entre tres y ocho semanas.
Además de mejorar los niveles de colesterol, las nueces redujeron la cantidad de triglicéridos, otro tipo de grasa en la sangre que también ha sido vinculada a enfermedades coronarias.

Sin embargo, afirman los científicos, el impacto fue menos pronunciado entre los participantes con sobrepeso.

• Esteroles

Los científicos no saben por qué las nueces tienen este efecto, pero creen que podría deberse a los fitoesteroles que contienen, que son compuestos que -se piensa- bloquean la absorción del colesterol en el nivel intestinal.

Tal como afirma el profesor Joan Sabaté, quien dirigió el estudio, "los efectos del consumo de nueces están relacionados con las dosis ingeridas, y los distintos tipos de nueces tienen efectos similares".

Pero el científico agrega que estos efectos se vieron "significativamente modificados por el colesterol LDL (el llamado "colesterol malo") ya presente, el índice de masa corporal y el tipo de dieta".

Es decir -explica el investigador-, el efecto del consumo de nueces en los niveles de colesterol fue mayor entre los individuos con un nivel alto de "colesterol malo", con un índice de masa corporal bajo y entre aquellos que consumían dietas de tipo occidental.

"Las nueces son un alimento integral que ha sido consumido por los humanos a lo largo de la historia", expresa el científico.

"Y puede esperarse que el aumento en el consumo de nueces como parte de una dieta prudente afecte de forma favorable los niveles de lípidos en la sangre y tenga el potencial de reducir el riesgo enfermedad coronaria", agrega.

Otros expertos advierten, sin embargo, que debe tenerse cuidado con el consumo de nueces cubiertas de azúcar o sal. **

Fuentes: *BBC Mundo
               Infograma: Clarin.com
              **Fuente: BBC Mundo
              Ojoadventista

domingo, 27 de febrero de 2011

Cómo manejar el estrés según la Biblia


El estrés, también conocido como la reacción de “ataque o huida”, es la reacción del organismo ante demandas intensas o alarmas. Pero las alarmas no siempre llegan en la forma de amenazas físicas. A veces llegan como estímulos psicológicos, el recuerdo de eventos desagradables, sensaciones intensas de impotencia, sentido de culpa o los gritos de un bebé. Para la mayoría, el estrés está conectado con condiciones hostiles del trabajo, una conciencia culpable, problemas en las relaciones, finanzas limitadas y otras situaciones parecidas.


Cuando las personas perciben una situación alarmante, se activan una serie de mecanismos fisiológicos (neurales y hormonales) en el cuerpo. Los cambios más notorios incluyen la producción adicional de glucosa, aceleración de la frecuencia de la respiración y los latidos del corazón, tensión muscular, resequedad en la boca, entorpecimiento del proceso digestivo y la constricción de los vasos sanguíneos. Todos estos cambios en los procesos corporales aumentan la energía disponible para atacar el estímulo estresante o huir de él. Nuestro sistema de respuesta al estrés fue diseñado por nuestro Creador para ayudar a sus criaturas a sobrevivir ante el peligro.


El estrés moderado es bueno, porque la energía que produce nos permite terminar a tiempo los proyectos, correr para alcanzar el autobús o enfrentar la limpieza de la casa. Pero cuando la alarma se torna constante, pronto deja de producir resultados positivos, y puede causar enfermedades como la úlcera gástrica, el colon irritable, la hipertensión arterial, laarterosclerosis, el angina de pecho o el infarto de miocardio. Incluso puede afectar nuestro sistema inmunológico.


El poder de la oración


Quienes han experimentado una relación de fe con Jesús saben que la oración y la comunión con él ayudan a manejar el estrés de la vida con bastante éxito. De hecho, la oración parece mejorar nuestras defensas corporales. Un análisis de más de cincuenta investigaciones llevó a las siguientes conclusiones:


1. La meditación religiosa y la oración causan una actividad bidireccional entre el cerebro y el sistema circulatorio que baja la presión arterial y disminuye los latidos del corazón y el ritmo de la respiración. Estos cambios son incompatibles con el estrés, la ansiedad y el pánico.

2. La oración y la meditación producen un aumento en la actividad del hemisferio izquierdo del corazón. Este tipo de actividad está asociado con la respuesta inmunológica sana, como es la producción de anticuerpos que nos protegen contra las infecciones.


3. La oración y las prácticas religiosas también afectan el sistema nervioso central. Estimulan el lóbulo frontal del cerebro, lo que regula la actividad del sistema nervioso autónomo, el sistema límbico, el hipotálamo y la amígdala cerebral, y a su vez reduce el estrés.


4. La oración y las prácticas religiosas aumentan el nivel de los neurotransmisores melatonina y serotonina, que son sustancias secretadas por el cuerpo para inducir el relajamiento e inhibir el enojo y la agresión.


5. La afirmación pública de los valores y creencias de un individuo (algo que sucede cada semana en las iglesias) reduce el nivel de cortisol, que es la hormona del estrés.1


Las estrategias anti estrés de Jesús


Jesús, por medio de sus palabras y ejemplo, nos ofrece consejos prácticos sobre cómo manejar nuestro estrés diario. El primer recurso notable que le permitía enfrentar las enormes presiones que experimentaba al sanar, predicar, alimentar a las multitudes y por ser objeto de persecución de parte de varios grupos, era su cercanía con su Padre.


Jesús fortalecía su relación con su Padre por medio de la oración y la meditación. Por ejemplo, Marcos nos dice que “Levantándose muy de mañana, siendo aún muy oscuro, salió y se fue a un lugar desierto, y allí oraba” (S. Marcos 1:35). A veces Jesús invitaba a sus discípulos a unírsele. Más de una vez les dijo: “Venid vosotros aparte a un lugar desierto, y descansad un poco” (S. Marcos 6:31). Orar en la quietud de la mañana o la noche, puede que sea la única oportunidad que tengamos para ser impresionados por la voz de Dios y recibir la energía y la sabiduría para enfrentar los desafíos que la vida nos trae.


Jesús también encontró alivio en la comunión con las personas. A veces lo encontramos descansando en la casa de Lázaro, Marta y María. Y se aseguraba de que sus discípulos tuvieran alguna recreación. Él sabía que un periodo de descanso y recreación, apartados de la multitud, les daría nuevo vigor. Al pedirles periódicamente que se retiraran a descansar, les estaba enseñando cómo equilibrar el trabajo con el reposo.


También podemos reducir el estrés por medio del trabajo; y no cualquier trabajo, sino el trabajo que produce alivio a los demás. La vida de Jesús fue fundamentalmente desinteresada. Constantemente empleaba sus energías para servir a los demás. En un sermón, Pedro resumió la vida de Jesús con las palabras: “Éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él” (Hechos 10:38).


Las personas que se ocupan en trabajos voluntarios, proyectos comunitarios y de asistencia a los demás, sienten mayores niveles de bienestar y satisfacción que los que no lo hacen. Allan Luks y Peggy Payne estudiaron a 3.296 voluntarios en el programa de Big Brothers/Big Sisters en la ciudad de Nueva York y 95 por ciento reportó sensaciones generales de bienestar y un aumento en su estima propia. También declararon que tienden a percibir sus experiencias negativas como asuntos de menor importancia.2


Si usted está sufriendo de mucho estrés, quizá le convenga poner a un lado los papeles, herramientas, preocupaciones, sea lo que fuere, y reflexionar sobre cómo Jesús manejaba el exceso de trabajo. Y recuerde su promesa: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas” (S. Mateo 11:28, 29).


Ir a Jesús sigue siendo un extraordinario antídoto contra el estrés. ¿Por qué no lo comprueba hoy mismo?

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